Larung Gar: the world’s largest Buddhist school / la escuela budista más grande del mundo

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By the number of lights shining in the middle of the night, one might think that it looks like a Christmas tree or some kind of Nativity scene, if only we were in a mostly Christian country. But this is not the case: we are in the middle of the Tibetan plateau and what we see is the Larung Gar Buddhist Institute in the Tibetan region of Sertar, located in Sichuan Province, China.

It is here where more than 40,000 monks, nuns and lay-students live. They have come here to breathe spiritual air in this place where, paradoxically, there is a lack of air at 4000 meters above sea level.

This is the world’s largest Buddhist school, founded from scratch at the beginning of the eighties, practically in the middle of nowhere. That’s right: Sertar County is one of the most remote regions of China. The nearest big city is Chengdu, located 650 kilometers away, accessible via  a highway whose history is written with many ellipsis, due to poor road conditions. Also, during winter, temperatures can drop to -30 degrees Celsius, so getting there takes two days.

Yet, this valley’s far-flung nature, populated by yaks and decorated by prayer flags, does not stop the monks and nuns of Larung Gar from living a life with basic amenities and modern pleasures.  Among the hundreds of wooden houses built in the Tibetan style, prayers are heard through speakers located throughout the campus.

You can wander around not only the temples, but also around stores where you can find everything from personal grooming products to smartphones and computers. It is also possible to warm yourself up next to a steaming pot of butter tea and enjoy traditional Tibetan food like momo (a kind of stuffed pasta with vegetables) and yak milk yogurt in the restaurant located in the main square.

For visitors, at the top of a hill and right next to a temple with many praying wheels and the mandatory Buddha, there lies a hotel with rooms ranging from $30 onwards.

Until 2011, both Sertar and the Larung Gar campus were closed to foreigners. Western Sichuan is considered as an area of political tension because of the presence of Tibetan independence movements. It is still uncommon to see people from abroad, many of the hotels are not authorised to host foreigners, the Internet is as erratic as the mountain weather itself and it is often possible to see military presence in the area. However, beyond curious stares by locals, the atmosphere is usually as peaceful as a Buddhist mantra.

Thus, amid surreal mountains, this religious microcosm takes place under the sun, which seems even closer from the Tibetan plateau, located high above the rest of the world, as if it’s intended to elevate the human spirit.

Por la cantidad de luces brillando en medio de la noche, se podría pensar que parece un árbol de Navidad o la recreación del portal de Belén si estuviéramos, efectivamente, en un país mayoritariamente cristiano. Pero este no es el caso: estamos en medio del altiplano tibetano y lo que vemos es el instituto budista Larung Gar, en la región tibetana de Sertar, provincia de Sichuan, China.

Es aquí donde conviven más de 40 mil  monjes, monjas y estudiantes laicos, que han venido aquí a respirar aires espirituales justo en este lugar donde, paradójicamente, escasea más el aire a 4000 metros sobre el nivel del mar. 

Esta es la escuela budista más grande del mundo, fundada desde cero a inicios de la década de los ochenta, prácticamente en medio de la nada. Efectivamente: el condado de Sertar es una de las regiones más remotas de China. La ciudad grande más cercana es Chengdú, ubicada a 650 kilómetros, accesible a través de un camino cuya historia se escribe con muchos puntos suspensivos, debido al mal estado de la carretera. Asimismo, durante el invierno las temperaturas pueden llegar a bajar hasta -30 grados centígrados, por lo que llegar hasta allá toma dos días.

Sin embargo, tan lejano valle, poblado por yaks y decorado por banderas de oración, no es obstáculo para que los monjes y monjas que habitan en Larung Gar lleven una vida con ciertas comodidades básicas y placeres modernos. Entre los cientos de casas construidas con madera al estilo tibetano, y mientras se escuchan oraciones a través de los altavoces ubicados por todo el campus, es posible deambular no solo por los templos, sino por tiendas donde se vende de todo, desde artículos de higiene personal hasta teléfonos inteligentes y computadoras. También es posible calentarse al vapor de un té de mantequilla y degustar comida tradicional tibetana, como el momo (especie de pastas rellenas con vegetales) y el yogurt de leche de yak, en el restaurante ubicado en la plaza principal. Para los visitantes, en la cúspide de una de las colinas y justo al lado de un templo con numerosas mantras móviles y el Buda de rigor, se ubica un hotel con habitaciones que van desde los $30 en adelante.

Hasta 2011, tanto Sertar como el campus de Larung Gar estuvieron cerrados a extranjeros. El oeste de Sichuan es considerado como una zona de tensión política, en vista de los movimientos pro independencia del Tíbet. No es común todavía ver foráneos, muchos de los hoteles no cuentan con autorización para alojar extranjeros, la conexión a Internet es tan errática como el mismo clima montañoso y se suele ver presencia militar en el área, pero más allá de miradas de curiosidad por parte de los lugareños, el ambiente suele ser tan pacífico como un mantra budista. 

Es así como, en medio de montañas surrealistas, este microcosmos religioso se desarrolla bajo el sol, que parece aun más cercano desde esta meseta tibetana, ubicada sobre el resto del mundo, como se pretende elevar el espíritu humano.