¿Qué me pongo?

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Querid@s lectores, !hoy vamos a hablar de orden!

Cuántas veces no ha pasado que abrimos el ropero por las mañanas y no sabemos qué ponernos, o peor aún, nos volvemos locos para encontrar esa prenda favorita y pasamos un buen rato buscando, con todo lo que ello conlleva: nervios, desesperación y sin tiempo a nuestro favor.

Para evitar el estrés desde primera hora de la mañana lo aconsejable es tener bien clasificado el armario, para saber dónde tenemos cada cosa y así simplificar nuestra vida ahorrando tiempo y energía.

Sería buena idea a la hora de realizar una limpieza de guardarropa disponer de una mañana o tarde libre, de esta manera se podrá ordenar con tranquilidad.

Después de los artículos anteriores referidos a los diferentes cuerpos, (femeninos y masculinos) tendremos una idea más clara de a qué tipología pertenecemos y qué prendas de nuestro armario nos ayudan a resaltar nuestros puntos fuertes y qué otras nos hacen un flaco favor. A la hora de organizar nuestro armario ésto nos vendrá muy bien para discernir qué prendas se quedan en él y cuáles no.

Llegados a este punto es hora de comenzar con la organización:

1.  Es aconsejable tener la habitación despejada para poder realizar la limpieza de armario y tener un espejo de cuerpo entero donde se pueda ir viendo cada conjunto que se realice.

2.  Cuando se vacíe el ropero es aconsejable dividir el vestuario por grupos: tops, pantalones, vestidos, etc., y dentro de esos grupos separarlos también por categorías:

  • Ropa que se queda: aquella con la que nos vemos bien, que va con nuestro estilo y que además la podemos combinar entre sí creando varios atuendos. Estas prendas volverán al armario reorganizadas.

  • Ropa que puede salvarse: las que se pueden customizar de alguna manera o que simplemente necesitan un pequeño arreglo, como puede ser coserle una tira o subirle un vuelto. Estas se separaran del resto en una bolsa para ir arreglandolas poco a poco.

  • Ropa  para deshacerse: atuendos que por alguna razón  no se usan nunca, no se pueden arreglar, están desfasados, rotos, no es la talla adecuada o simplemente ya no gustan. Todas estas vestimentas se agrupan en bolsas o cajas, clasificadas para regalar, donar, vender o tirar.

3.  Dividir el vestuario por tejidos, de más abrigadas a menos, dejando a mano las básicas, como pueden ser: camisas lisas, americanas, jeans. En el caso de no disponer de mucho espacio en el ropero, una buena idea seria quitar aquellas que no correspondan con la estación del año, seleccionarlas doblarlas bien y conservarlas en cajas marcando por fuera de ellas lo que contienen dentro, de esta manera cuando se vaya a buscar algo ya se sabrá exactamente en cuál está ubicada cada cosa.

4. Clasificar por colores y prendas, puede parecer algo tedioso y una pérdida de tiempo, pero lo cierto es que el hecho de colocar los tops, camisas, jerséis, pantalones, etc., por colores y categorías consigue precisamente el efecto contrario, tardas mucho menos en encontrar lo que quieres ponerte y de un solo vistazo te haces una idea de lo que tienes.

5. Colocar la ropa en las perchas adecuadas evitará que la prenda se deforme o arrugue, permitiendo conservar la ropa en buenas condiciones durante más tiempo. Las de maderas son las más indicadas mientras que es mejor evitar las perchas de alambres finos porque marcan y deforman las prendas, sobretodo en los hombros. Os explicamos a continuación los mejores soportes para según que prendas:

  • Chaquetas, abrigos, americanas y trajes: este tipo de prendas requieren un soporte robusto las perchas de madera con la curvatura hacia adelante que refleja la forma de los hombros son las más adecuadas.

  • Pantalones para que no se marquen en el lugar donde se doblan y no se arruguen en las perchas deben tener una barra cilíndrica más gruesa. También son útiles las que están forradas, que además evitan que resbalen y caigan. Para los pantalones de pinzas se recomienda perchas con tenacillas, estas deben estar forradas en su interior para que no se dañe la prenda, también son adecuadas para las faldas.

  • Camisas y vestidos: se pueden usar las perchas clásicas. Además si se cuelgan con el primer botón abrochado se mantendrán sin arrugas.

  • Prendas de tiros: para evitar que  resbalen es adecuado que la percha tenga unas muescas a sus lados o gomas.

  • Prendas delicadas (seda, hilo): para estas prendas es aconsejable hacer uso de perchas forradas o bien acolchadas, para que su tejido no se dañe o estropee.

  • Jerseys o prendas de punto: debido al peso es mejor doblarlos ya que en caso contrario se deformaria el tejido.

6. Ordenar los zapatos: dejando los más “ponibles” a simple vista y los menos bien guardados en sus cajas, limpios y con una descripción o foto del zapato por fuera.

7. Reorganizar los complementos: dividirlos por departamentos tales como pañuelos y cinturones, siempre a la vista (las cajas vacías de zapatos son una buena idea para guardar estos accesorios); bolsos, colgados o guardados en función del tamaño y uso que se les de; etc.

8. No nos olvidemos de la ropa interior, tirar lo que esté estropeado y colocar bien todo lo demás.

9. Colocar un buen ambientador de ropa especial para los armarios. Esto ayudará a mantener la ropa con un olor agradable y a limpio por más tiempo.

10. Hacer una lista de prendas que nos hagan falta, así a la hora de ir a comprar ahorraremos tiempo yendo directamente a lo que realmente se necesita y favorece.

¡Felicidades! después de estos pasos ya tenemos un ropero bien organizado y clasificado, lo cual facilitará las cosas a la hora de ir a buscar cualquier prenda, simplificando y ahorrando tiempo en ello.

Vendría bien mantener un cierto control del armario, de esa manera perdurará todo en buen estado y en cada momento se sabrá en qué lugar está cada cosa.

Un pequeño consejo, es buena idea preparar la noche antes la ropa de la mañana siguiente, de esa forma será más sencillo e iremos a tiro hecho. Además puede ser muy  divertido y  al disponer de tiempo podremos pensar e ir probando diferentes conjuntos para el día siguiente, ayudándonos a crear nuevos looks.

Os animo a que lo probéis y me dejéis algún comentario sobre ello. Espero que os haya gustado el artículo de hoy y que haya sido de ayuda, ¡hasta la próxima!

Paula Bolaños