Grecia como cabeza de turco

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Desde que empezó todo este lío monumental alrededor de Grecia me he sentido algo extraña porque no era capaz de comprender por qué hemos llegado a la situación en la que estamos. No era capaz de comprender por qué las potencias europeas se obcecaban tanto con que Grecia debía pagar su deuda cuando cualquier ciudadano de a pie entiende que no se puede abordar tamaña cantidad si no se deja que la economía local se regenere.

Pero esta mañana Almudena Grandes me ha dado la clave para comprender la presión a la que se está sometiendo a la Cuna de la Democracia: no tiene que ver con la deuda en absoluto, tiene que ver con la política; con la necesidad de aquellos que ostentan el Poder de demostrar que un Gobierno como el de Tsipras no es una amenaza, aunque para lograrlo tengan que pasar por encima de los millones de griegos que necesitan, hoy más que nunca, el respaldo de los que una vez prometieron que Europa nos beneficiaría a todos.

El vapuleo político que se le está dando a Grecia no tiene que ver sólo con ella, tiene que ver con todos nosotros; tiene que ver con todos los países en los que están floreciendo nuevas fuerzas que claman ideas diferentes y contrarias a la estructura de Poder clásica y que, por una vez, buscan un sistema que sea para todos y no para unos pocos. Si se logra derrumbar a Syriza y su derrota nos hace sucumbir al miedo, el Poder seguirá siendo Poder y la lucha por el cambio será, de nuevo, inocua.

¿Cómo podemos enfrentarnos a ese Poder?, haciendo uso del pensamiento crítico. Cuando comenzamos a plantearnos el mundo en el que vivimos empezamos a darnos cuenta de muchos de nuestros valores de toda la vida no tienen fundamento y muchas de nuestras necesidades son simples artificios; así podremos ver más claramente la línea entre lo importante y lo superfluo y comenzaremos a tomar decisiones basándonos en nuestro propio criterio en lugar de en el criterio de otros.

Para gobernar un país se necesitan personas que piensen por sí mismas y que persigan objetivos reales; pero debemos tener cuidado, el Poder es tentador y es muy fácil confundir la línea entre lo que es mejor para la mayoría y lo que es mejor para uno mismo.

Esperemos que estas nuevas ideologías sepan mantenerse en el lado de la mayoría, esperémoslo por el bien de Grecia y por el bien de todos nosotros.

 

Paula Bolaños