¿Belleza?, sé tú mism@

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Dibujo: Elena Florido

Diariamente nos enfrentamos a mensajes que cuestionan nuestro cuerpo. En ellos nos dicen que hay ciertas características físicas y morfológicas que determinados sectores han catalogado como bellas, hermosas y deseables. Bien sabemos que estamos rodeados por una sociedad que establece que estar gordo o gorda, ser demasiado alto o bajo o tener una piel de unos colores determinados, son características que no pueden entrar en ese área de “lo bello” y que, si queremos ser felices, debemos esforzarnos para ser como el o la modelo de los carteles publicitarios.

Y dicho esto nos preguntamos, ¿quiénes establecen todo esto?, ¿quiénes nos dicen qué es lo verdaderamente bello y qué no? Es cierto que lo recomendable es mantener un peso adecuado para reducir el riesgo de problemas de salud, pero son razones médicas, no razones de estética social. Debemos cuidarnos y no sobrepasarnos, pues todos los excesos son malos, pero no hay que llegar al punto de obsesionarnos con algo que no depende enteramente de nosotros ya que todos tenemos una constitución y unas características óseas propias. Debemos empezar a plantearnos que todos estos cánones no tienen tanto que ver con nosotros sino con una visión distorsionada de la belleza que no es real. Quizás, si empezásemos a querernos más, nos daríamos cuenta de lo que “ser bello” realmente significa y dejaríamos de lado lo que la sociedad general pueda llegar a pensar de nosotros.

El sector de la moda es clave para el tema del que hablamos pues la principal vía de creación de esos “cánones de belleza” excesivamente delgados desde hace unos años, físicos que es cierto que muchas mujeres poseen de por sí, porque son de constitución delgada, pero no es el caso de muchas de las modelos. El mundo de la moda es consciente de que es el foco de atención de muchos jóvenes que buscan alcanzar ese “nivel de belleza” mostrado en las pasarelas y es responsabilidad de todos nosotros, como ente social,  velar porque esos modelos sean representativos de todas las constituciones físicas existentes hoy en día, al fin y al cabo, la ropa la llevamos todos.

Poco a poco la situación está empezando a cambiar, últimamente estamos viendo que hay más variedad de cuerpos en las pasarelas y las publicidades, aunque se les etiquete como “modelos de tallas grandes”, término que en mi opinión está muy mal empleado, ya que nos lleva de nuevo al dilema anterior, ¿quién decide a partir de qué talla se considera que debes llevar una “talla grande”?, ¿40, 42, 44?, ¿L, XL?, a menudo estas tallas son las más corrientes, pero aún así se les pone la etiqueta generando una presión psicológica importante que te recuerda que no entras en el canon, que no llevas una “talla normal” y, de nuevo ¿qué es lo normal?

Personalmente creo que, mientras todo esto va cambiando, ¿por qué no comenzamos a querernos más?, ¿a buscar la belleza en aquello que nos hace sentir bien en lugar de en aquello que nos juzga? Lo realmente normal es ser diferente, lo realmente bello es ser único o única, ser capaz de ver todo ese potencial que tenemos  independientemente de la talla, las medidas, el color de pelo, de piel, la estatura, etc.

En la diversidad está el gusto, así que te preguntamos qué prefieres, ¿ser un clon atado a una normas y rituales de belleza impuestos?, ¿o empezar a disfrutar de lo bello según tus propias normas? Luchemos por un cambio de mentalidad, por la aceptación de que todos somos distintos, por la posibilidad de admirar lo bello en las otras personas, pero, sobre todo, por la necesidad de encontrar y aceptar nuestra propia belleza. Sé tú mism@.