Educación de hoy, educación de ayer

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Hay en el aire desde hace tiempo un mensaje que parece no querer calar en nuestra conciencia, un mensaje que gira entorno a cómo educamos a las generaciones que tomarán el relevo del mundo cuando nosotros ya no seamos capaces de tenernos en pie.

El tiempo ha pasado desde aquella época en la que la Iglesia se hacía cargo de adoctrinar a niños y adolescentes con la intención de crear adultos que perpetuaran su mensaje y modelo de sociedad; el tiempo ha pasado pero el sistema sigue vigente.

Pensemos si no, en cómo comenzamos las etapas escolares de los más pequeños. La Psicología moderna ha establecido que los humanos nos desarrollamos siguiendo una serie de etapas según las cuales vamos descubriendo el mundo y nos vamos haciendo conscientes de nuestro papel en él.

Según María Jesús Armas, Psicóloga y Psicoterapeuta en el Instituto Gestalt de Canarias además de Presidenta de la Asociación de Educación Libre Corazón de Semilla; durante los primeros seis o siete años de vida del niño vive su primera etapa de desarrollo, en ella se va formando su personalidad, sus acciones no tienen un fin específico, sino que todo su esfuerzo se invierte en explorar e interactuar con el entorno, toda la información que recibe es nueva y su cerebro está constantemente siendo estimulado a un nivel más intenso que durante el resto de su crecimiento.

“La manera en la que el niño se relaciona con el mundo en esos primeros años es vital, es como un tatuaje en el cerebro”

 

— María Jesús Armas

Lo que significa que la manera en la el niño viva esos años condicionará la forma en la que se enfrente al mundo en las siguientes etapas, ahora bien, ¿cómo viven los niños españoles ese primer paso tan fundamental?, la mayoría de ellos pasan más de la mitad de sus días sentados en un pupitre entre cuatro paredes con un adulto explicando una materia que alguien decidió que era importante para ellos. 

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Según Armas, este sistema tan profundamente asentado en nuestra sociedad desde hace siglos es nocivo para el aprendizaje pues obliga a los alumnos a seguir unos ritmos que no son suyos y a entender la vida como otros quieren que la entiendan, en lugar de buscar sus propios intereses y crecer libres sin la constante mirada censuradora del adulto. 

“Lo que la educación libre pretende es dejar que el niño se desarrolle por sí mismo dentro de unos límites claros sin que interfieran en su crecimiento y siempre bajo la mirada de educadores profesionales que acompañen pero que no condicionen.”

— María Jesús Armas

En una sociedad como la nuestra en la que al niño se le protege más allá de su propio bien, esta idea de Educación Libre puede parecer demasiado innovadora; pero lo cierto es que las pedagogías alternativas vienen tratando de mostrar un nuevo sentido educativo desde hace décadas, algunas incluso desde el siglo XIX, y existen países como la laureada Finlandia que usa esta clase de estrategias pedagógicas como clave del éxito de su modelo. En nuestro país este tipo de pedagogías están cogiendo cada vez más fuerza y tenemos repartidas por todo el país escuelas que siguen este tipo de modelos (podéis ver una relación de la escuelas por Comunidades Autónomas, Provincias o pedagogías aquí).

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Ya va siendo hora de que empecemos a tomarnos en serio que el sistema de siempre no va a solucionar los problemas del ahora y no basta con un lavado de cara para crear una sociedad mejor, necesitamos un cambio y lo necesitamos desde ayer.