La Fabbrica: el sabor de Italia / La Fabbrica: the flavour of Italy

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Llevan abiertos cerca de tres meses y ya se han hecho un hueco en la emblemática Plaza de Santa Catalina.  Giulia y Guilio son una pareja de italianos asentados en Gran Canaria que, tras 5 años paseando por nuestras calles, han demostrado conocer a la perfección la manera de ser de nuestro país y han hecho lo que todo español ha soñado alguna vez con hacer: montar un bar. 

Su nombre es La Fabbrica, ¿queréis saber más?, ¡sigue leyendo!

Un almuerzo a la italiana empieza siempre con un entrante, jamón ahumado Speck, jamón de parma, salami tradicional y también de jabalí, queso Provolone en lonchas y queso Fontina y unos cuantos grisini (palillos de pan parecido a los picos tradicionales pero más finos y bastante más largos) para acompañar.

¿Mi favorito?, sin duda el queso, el Provolone es más conocido, pero era la primera vez que oía hablar del Fontina y ya se ha hecho un hueco en mi Top 5, no sólo por su sabor, fuerte pero sin llegar a ser tan agrio como lo puede ser un curado; me gusta el Fontina por su larga tradición como queso de mesa en Italia. Giulia me cuenta que, en la época en la que en la mesa italiana no se tiraba nada, las familias solían usar los trozos sobrantes de Fontina como ingrediente para el Rissotto, era el toque final, aquel que le daba a uno de los platos más internacionales de Italia una cohesión, un arraigo a lo familiar y a su tierra de origen.

They've only been open for nearly three months and they already earn a spot in the emblematic Santa Catalina Square. Giulia and Giulio are an italian couple stablished in Gran Canaria who, after 5 years walking our streets, have proved to know, pretty well, the ways of our country and have done the one thing every Spaniard dreams of: opening a bar.

It´s name is La Fabbrica, and if you want to know more, keep reading!

An Italian style lunch always starts with a starter, smoked Speck ham, Parma ham, traditional and wild boar salami, sliced Provolone cheese and Fontina cheese and a few grisini (bread sticks similar to Spanish traditional "picos" but thinner and way longer) to get on with.

My favourite?, the cheese without any doubt, the Provolone is more well known, but it was the first time I ever heard about Fontina and it already has a spot in my Top 5, not just because of it's flavour, strong but without being as sharp as some aged cheese; I liked the Fontina because it's long tradition as a table cheese in Italy. Giulia told me that none of the Fontina was thrown away from an Italian table. The families used to use the surplus pieces of Fontina as an ingredient for Rissotto, it was the final touch, the one which gave to one of the most well known dishes of Italy a connection, a link to the family and to it's homeland.

Entrante italiano / Italian starter

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Cuando le preguntamos a Giulia qué diferencias aprecia entre Italia y España nos dice que somos tremendamente parecidos, lo que nos diferencia son más que nada nuestras costumbres, los españoles, dice Guilia, son más de pasar el rato fuera de casa mientras que los italianos no tanto, y eso es algo de lo que se dio cuenta enseguida.

Aquí puedes ver a un cliente pasarse horas en una terraza con una taza de café, en Italia somos más de barra y de quedar en casa, no somos tanto de comer fuera.

— Giulia

Pero más que nuestras diferencias, para Guilia pesan más nuestras similitudes, desde el principio se sintió muy bien acogida aquí y su origen extranjero no le causó ningún problema; ella se considera una europea que ha tenido la suerte de elegir donde quiere vivir, se siente cerca de los italianos, de los españoles y del mundo.

Casi sin querer, la conversación derivó a la situación que estamos viviendo actualmente en la que las instituciones se pelean por el número de refugiados sirios que van acoger y la gran polémica que genera que algunos grupos consideren injusto que se esté prestando ayuda a extranjeros cuando aquí hay muchos españoles pasándolo mal. Giulia nos manifiesta su opinión al respecto:

"Creo que hay recursos suficientes para ayudar a todo el mundo, si no los malgastásemos podríamos tener una sociedad fuerte y ayudar a aquellos que lo necesitan. Lo que mucha gente no percibe es que los sirios que huyen son gente de clase media como nosotros que de pronto se vieron inmersos en una guerra sin que nadie les preguntara. Es una situación que podríamos vivir en un futuro y que ya hemos vivido en el pasado; todos hemos sido inmigrantes en algún momento de la Historia y a todos nos gustaría que las fronteras no se nos cerrasen de golpe cuando más lo necesitamos".

En cuanto al vino, bueno, todos conocemos la fama de los viñedos italianos por lo que el vino es algo que no puede faltar en La Fabbrica. Ellos tratan de tener variedad para ampliar el paladar de aquel que cuando piensa en vino italiano sólo se le ocurre el Lambrusco.

El primero que me colocan sobre la mesa es un “Soave” blanco, un vino de gama media que, como su nombre indica, tiene un sabor suave y ligeramente ácido; perfecto para acompañar un entrante como el que detallamos antes o, por ejemplo, una Bruschetta (pan casero duro tostado a la barbacoa con aceite y ajo y para acompañar con un poco de tomate y albahaca) que es lo que en La Fabbrica colocan antes del plato de carne o pescado en lugar del tradicional pan con alioli.

 

When we ask Giulia what differences she sees between Spain and Italy she said that we are really alike, what does differentiate us are our traditions, Spanish people, says Giulia, spend more time outside; Italians not that much, and that was one of the first things she noticed.

Here you can see a customer sitting on a terrace for hours with a cup of coffee, in Italy we are more bar people and to hang out at home, we don’t go out to eat that much.

— Giulia

 

But, instead of our differences, our similarities are more important to Giulia, from the beginning she felt a very warm reception here and her foreign origin didn't cause her any problems; she considers herself as a european who has had the luck to choose where she wants to live, she feels close to the Italian world, to the Spanish world and to the wider world.

Almost accidentally, the conversation turned to the situation we are currently living, in which the different institutions are fighting about the number of Syrian refugees they are going to accept and the strong polemic generated because to some groups, it seems unfair that we are helping foreigners when at the moment there are a lot of Spanish people having a bad time. Giulia expressed her opinion of the subject:

"I think there are enough resources to help everybody, if we don't waste them we could have a strong society and help those who need it. What many people don't realise is that the Syrians that are running away are middle-class people just like us that have been suddenly immersed in a war without anyone asking them. It's a situation the we experience in the future and that for many, have already lived in the past; at some point we have all been immigrants and we wouldn't like it if the frontiers had been closed up the moment we most needed it".

If we are talking about wine, well, we all know the fame of the Italian vineyards so the wine is something that can't be missed at La Fabbrica. They try to have variety to widen the palate of those who, when they think of an Italian wine, only Lambrusco comes to mind.

The first one they put in front of me is a white "Soave", an average range wine that, as it's name points out, has a soft flavour and lightly sharp; perfect to go with an starter like the one explained earlier or, for example, a Bruschetta (home made stale bread grilled with oil and garlic and to go with a bit of tomato and basil). This is what La Fabbrica serves before the meat or fish dish instead of the usual bread and allioli.

Uno de los detalles en los que seguro que se ha fijado más de uno al probar comida italiana es la característica combinación de colores que se da en algunos de sus platos más emblemáticos. El verde, el blanco y el rojo (colores de la bandera italiana) están presentes en muchas de sus recetas como un recordatorio de su lugar de origen e historia común.

La ensalada Caprese es exactamente eso, un plato en forma de bandera: albahaca, mozzarella y tomate regado con aceite de oliva y acompañado de lechuga, queso curado y pan canario (por aquello del toque local). Queda a gusto del consumidor mezclar los sabores según guste, limitándonos a la suavidad de la Caprese o añadiendo contraste con algún trozo de queso o, incluso, con la elección de un vino; en mi caso se trataba de un tinto, un Montepulciano D´abruzzo, que acompañaba la mar de bien a la escenografía general.

One of the details that people usually notice when they try Italian food is the characteristic colour combination that is present in some of their emblematic dishes. Green, white and red (colours of the Italian flag) are present in many of their recepies as a reminder of their motherland and common history.

The Caprese Salad is exactly that, a dish in the shape of a flag; basil, mozzarella and tomato drizzled with olive oil and served with lettuce, aged cheese and canarian bread (to give it a local touch). It remains to the consumer's taste to mix the flavours according to their liking, limiting themselves to the softeness of the Caprese or adding contrast with a piece of cheese or, even, with the election of a wine; in my case it was a red one, a Montepulciano D´abruzzo, that went perfectly fine with the general scenography.

Guilia cree que lo principal para mantenerse a flote en un mundo tan competitivo como es el de la hostelería, es buscar un equilibrio entre aquello que vende y lo que te hace diferente de tus competidores.

Por eso La Fabbrica es dada a la originalidad, con recetas sencillas y comida abundante, sus platos son los que han cocinado durante toda su vida en Italia, sin adaptarlos a lo que se come aquí.

Nosotros creíamos que la paella que comíamos en Italia era buena, cuando llegamos a España y descubrimos a lo que sabe una verdadera paella nos llevamos una enorme sorpresa. Sinceramente, nos hubiera gustado probarla así en Italia, es por eso que no adaptamos los platos, todo lo que cocinamos es auténticamente italiano.

— Giulia.

Aparte de la comida, en La Fabbrica también se realizan actividades. Nuestro equipo de Red Canary Events ha colocado allí una de sus banderas y varios días a la semana se reúnen diferentes grupos para realizar intercambios lingüísticos (infórmate aquí) y disfrutar del ambiente.

El postre es para muchos la parte más esperada de la comida, y cuando hablamos de postres italianos, bueno, ¿qué os vamos a contar?

Giulia podría habermelo puesto fácil y terminar con un gelato (que están alucinantes), pero como tenía ganas de presumir, lo que me trajo fue otro de los postres clásicos italianos, el tiramisú; pero no el típico tiramisú-gin-tonic al que se le echa de todo a ver que sale, no, el tiramisú en La Fabbrica es como los buenos espaguetis, lo que destaca es la pasta, no la salsa.

Giulia believes that the main thing to survive in such a competitive world as the hospitality industry, is to find a balance between what works for everybody and what make you different from them.

That´s why La Fabbrica try to be original, with simple recipes and plenty of food, they had been cooking those dishes for all their lives in Italy, without adjusting them to what we usually eat here.

 

We thought that the paella we used to eat in Italy was good, when we came to Spain and discovered the taste of a real Spanish paella we were amazed, it was a real surprise. Honestly, we would like to taste it like this in Italy, that’s why we don´t adjust the dishes, everything we cook is genuinely Italian.

— Giulia

 

 

Beside the food, La Fabbrica also host activities. Our events team Red Canary Events has set one of it's flags firmly in La Fabbrica and several days a week, host different language groups (more information here) and to enjoy the atmosphere.

 For most people the dessert is the most anticipated part of the meal, and if we talk about italian desserts, well, What can I say?

Giulia could go easy with me and end with a gelato (that are truly amazing), but as she was in the mood for showing off, she gave me another most classic of the Italian desserts, the tiramisu; but not the typical tiramisu-gin-tonic that is poured with everything to see what happens, no, the tiramisu in La Fabbrica is like a good spaghetti dish, what stands out is the pasta, not the sauce. 

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Estaba dispuesta a dar por terminada la velada cuando a alguien se le escapó que Elena, camarera y “barwoman” de La Fabbrica, había creado un nuevo cóctel llamado “Italian Passion” a base de licores italianos y zumo. Me interesé por él y ella me contó que lo había diseñado siguiendo su propia pasión por lo italiano y su deseo de hacer de La Fabbrica un lugar diferente.

Antes de que pudiera siquiera empezar a pensar en pedirlo, Elena ya estaba mezclando licores con precisión experta y agitando la coctelera como si no hubiera un mañana; el resultado es digno de ver: colores vibrantes y una auténtica macedonia de frutas cuidadosamente colocada; predomina el sabor dulce ocultando peligrosamente la acidez del alcohol que te hace beberlo como si fuera un zumo. ¿Lo mejor?, el pequeño racimo de uvas que no podía dejar de recordarme a las que los nobles romanos solían tomar tumbados en sus triclinios (divanes) a la hora de la cena.

Con esta feliz imagen causada, probablemente, por la mezcla de alcoholes del Italian Passion, no me queda otra que despedirme instándoos a que, como debe ser, juzguéis La Fabbrica por vosotros mismos algún día que queráis descubrir, o recordar, a lo que sabe Italia.

¡Feliz semana!

I was about to bring the evening to an end when someone revealed that Elena, waitress and "barwoman" of La Fabbrica, had created a new cocktail called "Italian Passion" based on Italian liquours and juice. I was interested in it and she told me that she had designed it following her own Italian passion and her desire to make La Fabbrica stand out.

Before I could even start to ask for one, Elena was already mixing liquours with expert precision and shaking the cocktail shaker like there was no tomorrow; the result is well worth it: vibrant colours and an authentic fruit salad carefully placed on top of it; prevailing the sweet taste hiding somewhat dangerously, the sharpness of the alcohol that makes you drink it as if it was a simple juice. The best part?, the small bunch of grapes that left me thinking of the roman aristocracy laying in their triclinos (divans) at dinner time.

With this happy image caused, probably, because of the mix of alcohols in Italian Passion, there is nothing left to say besides goodbye and encouraging you, as it should be, to judge La Fabbrica by yourselves one day that you want to discover, or remember, the taste of Italy.

Have a lovely week!

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