El sueño se convierte en pesadilla

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Decía el técnico de la UD Las Palmas al termino del encuentro de ayer que había sido el peor partido desde que entrena al conjunto amarillo. Y no le faltaba razón, puesto que ni en Segunda División el equipo se había mostrado tan débil, tan apático y tan falto de ideas como ante el Getafe. También decía en los prolegómenos del encuentro que consideraba este choque como una final, puesto que había que salir cuanto antes de esa peligrosa penúltima posición en la tabla. Los propios comentaristas de Canal Plus se hacían eco de las palabras de Paco Herrera, sorprendidos ante la falta de tensión competitiva con la que saltaron los insulares al campo.

En el minuto dos y sin que diera tiempo a nada, llegó el primer golpe: incursión por la banda izquierda de Las Palmas, defendida por un Garrido que convirtió ese carril en una autopista durante todo el partido, y pase a la derecha, donde Víctor Rodríguez remató a placer, totalmente solo de marca. David Simón corría de vuelta aún por el centro del campo, olvidando que en este partido tenía que ejercer como lateral y no como carrilero. Un tanto inexplicable para un conjunto que dice ser de Primera.

El segundo golpe llegó en el minuto 11, y tuvo una ejecución similar al primero. Otra autopista por la izquierda patrocinada por Javier Garrido, mientras Dani Castellano observaba horrorizado desde el banquillo como un futbolista tan fuera de forma como el vasco le había quitado el puesto, y centro a la derecha, esta vez por alto, donde, esta vez Sarabia, vuelve a rematar completamente solo sin encontrar por la zona a David Simón, quien parece que el encontronazo que tuvo con Aythami lo mantiene descentrado.

Dos goles y 80 minutos por delante. La ‘final’ se había convertido en misión casi imposible. Aún estaba en el recuerdo la épica protagonizada en Balaídos, pero el Getafe no es el Celta, y aunque no tiene ni la mitad del fútbol que atesoran los gallegos, si saben leer bien el partido y no se ruborizan en cederle el balón a la UD y esperar agazapados en campo propio a espera de alguna contra.

Los amarillos controlaron el esférico durante prácticamente todo el encuentro, pero fueron incapaces de generar peligro en la meta defendida por Guaita. Tiros de fuera del área era todo lo que ofrecía a nivel ofensivo, mientras que el Getafe a base de contras tuvo las mejores ocasiones. En esa tónica se desarrolló el encuentro, hasta que en la recta final del choque, apareció la figura de Scepovic para convertir la victoria en goleada, cerrando el duro correctivo, primero en el minuto 85 y después en el 90.

4-0, abatimiento y más dudas que nunca. Para más desazón, toca recibir ahora al Villarreal, y visitar luego al Real Madrid en el Santiago Bernabéu. Aún estamos en octubre, pero la situación de Las Palmas empieza a verse como desesperada. Toca reaccionar ya y volver a despertar la ilusión en una afición que vislumbra con miedo como el sueño de Primera se está convirtiendo en pesadilla.

Paula Bolaños