Josetxo, ganador de MasterChef Junior
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Si en los tiempos que corren, incluso para un adulto resulta complicado guardar un secreto ambicionado por los medios de comunicación, en el caso de un crío de 11 años, que además tiene dos hermanos de 8 y un padre periodista, la dificultad parece insuperable. Pero Josetxo Pérez lo logró: el chaval se impuso en la final de MasterChef Junior 6, grabada a finales del pasado mes de octubre, y hasta ayer consiguió salvar la sorpresa y de paso ahorrar a su familia los 100.000 euros de multa que durante meses pendían como una amenaza sobre su casa.

Este lunes, un día después de emitirse la final del talent culinario infantil de TVE, Josetxo ha atendido a los periodistas en el habitual encuentro con la prensa del ganador de cada una de las ediciones de este formato producido por Shine Iberia. Y ahí confesó que mantener la discreción ha resultado bastante difícil. "Cuesta, pero los más peligrosos eran mis hermanos", reveló en referencia a dos terremotos que la audiencia del programa también ha tenido ocasión de conocer estas últimas semanas. Según contó, los interrogatorios de amigos y compañeros de colegio han sido constantes, pero él desplegó una estrategia infalible: "Les decía puede que sí puede que no".

Pero en este caso la amenaza de filtraciones también acechaba alrededor del padre. Josetxo es hijo de José Luis Pérez, el jefe de los Servicios Informativos de la cadena Cope. Más allá del remordimiento profesional de no poder informar de una exclusiva pese a tenerla más que confirmada, el periodista también ha tenido que jugar al despiste con sus propios compañeros. La última vez el pasado sábado, cuando recibió una llamada del equipo de Tiempo de juego donde le tiraban de la lengua. En esa intervención en directo consiguió mantener la ambigüedad, pero, no obstante, desveló un dato bastante jugoso, la multa que afrontan las familias si se van de la lengua: 100.000 euros.

"Les cogieron de la productora y les dijeron: si en el patio comentáis quién es el ganador o la ganadora vuestros padres pierden la casa", comentó el padre en antena. Finalmente nadie destapó la noticia y dos días después José Luis Pérez acompañó a su hijo en su primera rueda de prensa, ya con los ahorros familiares a salvo. "Cuesta guardar el secreto", insistió el periodista en conversación con este diario: "Pero los niños nos han dado una lección; Josetxo y sobre todo los hermanos pequeños", apuntó, mostrándose bastante comprensivo con la estricta norma del programa: "No se podía decir nada porque se quitaría toda la ilusión".

Josetxo se proclamó ganador de MasterChef en una final seguida por más de 2,5 millones de espectadores (16,1% de cuota de pantalla), un dato que situó al concurso de TVE como lo más visto del domingo y líder del prime time. La emisión terminó cerca de la 1.00 de la madrugada, un horario nada infantil y que provocó que el ganador apareciera en la rueda de prensa, según advirtió el mismo, "con ojeras".

El niño, residente en Madrid y fan inquebrantable del Atlético -equipo donde juega en las categorías infantiles-, respondió a la pregunta sobre qué quiere ser de mayor, seguramente por enésima vez en su vida, pero por primera desde que que tiene en su armario la chaquetilla de MasterChef"Estoy entre tres cosas: cocinero, policía y futbolista", afirmó. La experiencia también le ha servido para conocer por dentro el mundo de la tele, pero ese camino de futuro lo ve menos probable: "Molaría la verdad, pero no creo que pase", responde a este diario. Lo que más le ha sorprendido de la trastienda de la televisión es su despliegue a lo grande: "En el colegio grabamos con los iPad y aquí ves cómo se graba con cámaras enormes y es todo muy diferente".

Por ganar MasterChef Junior Josetxo se ha llevado 12.000 euros en metálico, un curso de cuatro días en el Basque Culinary Center y el trofeo del programa. "Me gustaría guardarlo en una vitrina en mi cuarto, si se puede", apunta. En cuanto a la ansiada chaquetilla que logran ponerse los finalistas del programa y que lució impoluta ante los periodistas, el chaval se muestra menos cuidadoso y no le asustan las machas: "La quiero usar todos los días para cocinar con mi padre", proclama sin dudar.

Orgulloso del logro de su hijo, el padre destaca a este diario cómo su participación en el programa "le ha permitido crecer y madurar mucho". Según destaca, "sobre todo ha fortalecido algo que ya había aprendido en el cole y en el equipo de fútbol: eso de que si te caes y tienes malos días hay que levantarse y echar para adelante apoyándose en los compañeros". E insiste: "Hacer grupo, trabajar en equipo y aprender que la vida son aciertos y errores. En eso esto ha sido un master para él".

La lección no sólo la destaca el padre. El propio Josetxo subraya los mismos valores cuando se le pregunta qué ha sido lo mejor de su paso por el programa: "Lo que más he aprendido es compañerismo"... "Tienes que luchar por lo que quieres y los compañeros te pueden ayudar también"... "Lo más bonito es todos los amigos que he hecho"...

Después de haber conocido el mundo de la cocina profesional de primera mano, Josetxo dice que el chef español al que más admira es Daviz Muñoz, que su miembro del jurado favorito es Jordi Cruz y que los platos que cocinó en el programa de los que se siente más orgulloso son el coulant y el bogavante falso con gambas y ñoquis. En cuanto a lo más negativo de esta experiencia, Josetxo recuerda el día que tuvo que comer grillos. "Yo dije que estaban muy buenos, pero luego lo poté. Están malísimos", se sincera entre risas con los periodistas.

Superada la inquietud sobre el secreto de su victoria, otra preocupación ronda ahora la cabeza a Josetxo: "Mis amigos me van a pedir lo más raro que encuentren". Y ante la necesidad de que un auténtico chef tenga que pasar por probar cosas que no le apetezcan, como los grillos o los caracoles, también tiene una solución clara: "No lo pondría en mi menú y ya está".