Cómo se vive en Austria

Tania Díaz

Ya llevo unos 5 meses viviendo en Austria y, como todo, tiene sus cosas buenas pero también algunas que no tanto.

Siempre que uno decide mudarse a otro país se empieza a echar de menos muchas cosas de casa pero te encuentras con otras muchas nuevas que no te habrías imaginado.

Por ejemplo el tiempo, todos conocemos el fantástico clima que tenemos en Canarias, y cuando digo todos incluyo a la mayor parte los austríacos que se sorprenden y se alegran cada vez que me preguntan de dónde vengo, la verdad es que es una gran fortuna pasar la mayor parte del año en manga corta, pero no puedo negar que no tenga su encanto el ver las estaciones tal y como son: el suelo lleno de hojas cuando llega el otoño, ver nevar a través de la ventana de casa y hacer verdaderos muñecos de nieve en invierno, ver nacer pequeñas flores con la llegada de la primavera y bueno, el calor del verano creo que ya lo conozco bastante bien. Cada estación va acompañada de ciertas fiestas y comidas típicas como por ejemplo, los mercaditos de navidad acompañados de una taza de vino calentito o “Gluehwein” (menos mal que es caliente, porque con el frío que hace en invierno no apetece otra cosa aunque por supuesto, el resto del año puedes tomar cerveza de todos los tipos que quieras), acompañado de comida ¡mucha comida! Como muchos se pueden imaginar aquí les encantan el “Brot” (pan), “kartoffel” (papas), “Wurst” (salchicha) y la “Wienerschnitzel” (carne empanada), todo esto preparado de mil maneras distintas, pero si te apetece comer pescado, se hace un poco difícil y lo vas a echar de menos. Y bueno, tampoco te asustes si te invitan a cenar a las 18:00, aunque yo sigo sorprendiéndome cuando lo hacen, pero aquí en invierno desde las 16:30 o 17:00 ya es de noche así que tampoco va a ser demasiado raro.

Por otro lado, la gente es bastante simpática y te suelen ofrecer su ayuda si la necesitas. No son personas demasiado habladoras cuando las conoces al principio, pero la mayor parte se muestra bastante disponible y te invitarán encantados a conocer su cultura y tradiciones, por ejemplo, después de una semana trabajando en el colegio una de las profesoras me invitó a su boda que era tres semanas después y algunos de los padres de los niños del colegio ya me han invitado a hacer alguna actividad con ellos, aunque en realidad no los conozco demasiado, así que es una gran ventaja que sean tan abiertos.

Aunque sean países diferentes, están muy abiertos al intercambio cultural y por supuesto a conocer también la cultura de la que vienes y las tradiciones o curiosidades de tu país.