Shodo, el camino a mucho más

¿Cuántas veces nos hemos planteado que vivimos en un mundo en el que todo pasa demasiado rápido?

La rutina, el tráfico, las noticias, el trabajo, incluso las cañas con amigos pasan a una velocidad de vértigo mientras nosotros asistimos embobados a los acontecimientos de nuestra vida sin ser capaces de bajar el ritmo y concentrarnos en nosotros mismos.

Combatir este frenetismo desacompasado no es tarea fácil, pero en nuestro afán por diluir la locura cotidiana y rebelarnos contra la tiranía de lo “normal” nos hemos ido a hablar con los profesionales de lo que significa ser “uno mismo”: los japoneses.

Hisae Imano es una artista y profesora de japonés en Gran Canaria, su secreto (compartido por todos los integrantes de su cultura) es algo que a nosotros puede parecernos simple pero no lo es: la caligrafía.

El shodo es, literalmente, el “camino de la escritura”, es decir, el proceso mediante el cual una persona aprende la manera correcta de escribir. Para los occidentales la escritura no tiene (casi) nada de complicado, una vez aprendemos las letras y las normas para combinarlas y crear textos coherentes ya está todo hecho; para los japoneses (entre otras muchas culturas), la caligrafía es un camino que transitan durante toda su vida a sabiendas de que no es posible finalizarlo.

El shodo no tiene por único objetivo transmitir un mensaje por medio de papel y tinta, muy al contrario, es un arte con muchas vertientes, su práctica puede tener fines terapéuticos, ceremoniales, contemplativos, tranquilizantes y focalizadores entre otros.

Si recuerdas la película de El último Samurái justo la noche antes de su gran batalla, Tom Cruise se sienta en una habitación a practicar shodo, es un método que utilizamos los japoneses para entrenar nuestra mente y concentrarnos en un objetivo importante
— Hisae Imano
 Hisae Imano practicando Shodo al aire libre

Hisae Imano practicando Shodo al aire libre

Para nosotros, desconocedores de los entresijos de la cultura japonesa, la caligrafía puede parecernos unos simples garabatos (bastante chulos, eso sí) sobre un papel; pero su ejecución requiere de una práctica constante y de una disciplina firme. Todo influye en el shodo, desde la postura en la que nos sentamos hasta nuestro estado de ánimo.

Cuando un artista del shodo no está totalmente enfrascado en su trabajo, eso se muestra en su escritura. Mi maestro era capaz de deducir mi estado de ánimo por mis trazos, independientemente de cuánto quisiera ocultarlo
— Hisae Imano

Practicar shodo, incluso desde los inicios, nos ayuda a mejorar nuestra concentración, incrementa nuestra paciencia y nos permite enfocarnos en nosotros mismos, ¿cómo? dirigiendo nuestra atención hacia un objetivo concreto y protegiéndonos de todos los estímulos que nos bombardean día tras día.

Y ahora te preguntarás, ¿cómo puedo practicar shodo en Gran Canaria?, ¡pues muy fácil!, Hisae colabora con nuestra asociación en la isla y hemos organizado un curso de shodo en la que ella te enseñará paso a paso cómo puedes comenzar tu propio camino de la escritura. Sólo te costará 10€ por sesión y puedes acudir a todos los talleres o a cada uno individualmente, ¡siempre habrá un espacio para recién llegados!

Te dejamos los enlaces donde puedes reservar tu plaza y encontrar más información:

A continuación podréis ver algunos trabajos más de Hisae Imano: